Hay objetos cuya historia comienza mucho antes de que alguien los sostenga entre las manos. El cascanueces de la Tate Modern nació en el taller de Atalanta Madera como una reinterpretación contemporánea de un utensilio tradicional.
Torneado artesanalmente en madera y concebido desde la simplicidad, es una pieza que demuestra como un oficio centenario puede dialogar con el diseño actual hasta llegar a uno de los museos más influyentes del mundo.
En Atalanta siempre defendemos una idea muy sencilla: los mejores objetos no necesitan llamar la atención. Basta con que estén bien pensados, bien construidos y respondan con honestidad a la función para a que fueron creados.
Nuestro cascanueces representa precisamente esa filosofía.
Del torno a uno de los museos más importantes del mundo
En 2018, el cascanueces diseñado por en nuestro taller fue seleccionado para formar parte de la tienda de la Tate Modern de Londres, uno de los grandes referentes internacionales del arte y el diseño contemporáneo. La pieza llegó allí tras despertar el interés de distintos espacios especializados en diseño durante su recorrido por Londres, donde Atalanta llevaba años presentando su trabajo en eventos vinculados al diseño contemporáneo.
Para un taller de tornería situado en una pequeña aldea gallega, este reconocimiento supuso mucho más que un logro comercial. Confirmaba que el lenguaje del buen diseño es universal y que el oficio artesanal sigue teniendo plena vigencia cuando se trabaja con rigor y personalidad.
Un objeto donde menos es más
El cascanueces de la Tate Modern destaca por la sencillez de su planteamiento.
Está elaborado en madera de fresno torneada y resuelve su función mediante un sistema de tornillo que permite romper la cáscara de distintos frutos secos de forma cómoda y precisa. No hay elementos superfluos. Cada proporción, cada curva y cada detalle responden a una necesidad concreta.
Ese equilibrio entre funcionalidad y belleza es uno de los principios que guía todo el trabajo de Atalanta.
Porque diseñar no consiste en añadir, sino en eliminar todo aquello que sobra hasta quedarse únicamente con el esencial.
Cascanueces Cilíndrico
Cascanueces con tornillo en madera. Apto para todo tipo de frutos secos (nueces, avellanas…) Acabado con aceite ECO. (Ver consejos de conservación)
Artesanía contemporánea con raíces profundas
Aunque el cascanueces de la Tate Modern forma parte hoy del universo del diseño contemporáneo, sus raíces están profundamente ligadas al oficio tradicional de la tornería gallega.
Atalanta representa a la continuidad de un conocimiento transmitido durante generaciones. Un saber hacer que combina técnicas centenarias con una mirada actual capaz de reinterpretar los objetos cotidianos para responder a las necesidades del presente.
Cada pieza sigue elaborándose artesanalmente, una a una, respetando la madera, sus tiempos y sus particularidades.
Cuando el diseño habla un lenguaje universal
La presencia del cascanueces de la Tate Modern demuestra que los objetos más locales pueden llegar a ser también profundamente internacionales.
No porque renuncien a su identidad, sino precisamente porque la conservan.
La autenticidad, la honestidad de los materiales y la excelencia en la ejecución son valores que trascienden fronteras. Un objeto bien diseñado puede emocionar igual en Galicia que en Londres porque responde a una necesidad humana compartida: rodearnos de piezas útiles, bellas y capaces de perdurar.
Mucho más que un cascanueces
En Atalanta nunca entendemos nuestros productos como simples utensilios.
Cada uno de ellos habla de una forma de trabajar, de una relación respetuosa con la materia y de una manera de entender el diseño donde tradición e innovación avanzan de la mano.
Por ello el cascanueces de la Tate Modern no representa únicamente un reconocimiento internacional. Representa a la confirmación de que un oficio con más de dos siglos de historia puede seguir dialogando con el diseño contemporáneo y ocupar un lugar en algunos de los espacios culturales más importantes del mundo.
Y, sobre todo, demuestra que los objetos creados con tiempo, conocimiento y propósito siempre encuentran su lugar.



