Cómo poner una mesa original con piezas de madera y diseño artesanal

Cualquiera de las vajillas de Atalanta permiten crear una mesa original
Ideas para poner una mesa original combinando madera, artesanía y diseño con piezas de Atalanta creadas para disfrutar

Poner una mesa original no consiste necesariamente en utilizar una vajilla sofisticada o reservar nuestros mejores objetos para una ocasión especial. A veces, el verdadero carácter de una mesa nace de mezclar materiales, introducir piezas inesperadas y prestar atención a esos pequeños gestos que convierten una comida cotidiana en algo diferente.

En Atalanta entendemos la mesa como un espacio de encuentro, pero también como un territorio para el diseño, la artesanía y la cultura gastronómica.

La madera como punto de partida

Cerámica, vidrio, lino, acero, fibras naturales… Una mesa admite numerosos materiales, pero la madera posee una cualidad difícil de reproducir: aporta inmediatamente calidez y naturalidad.

No es necesario que domine toda la composición. Precisamente, una de las claves para crear una mesa original es utilizarla como contrapunto.

Una pieza torneada puede convivir con una vajilla blanca contemporánea. Un plato de madera puede aparecer entre elementos de cerámica. Un molinillo puede convertirse en un pequeño acento escultórico sobre un mantel de lino.

La combinación funciona porque la madera introduce textura, veta y singularidad.

Empezar por los platos

En Atalanta llevamos generaciones creando objetos vinculados a la alimentación y a la mesa. Esa tradición continúa hoy a través de piezas reinterpretadas desde el diseño contemporáneo.

Los platos de madera permiten jugar con distintas presentaciones y romper la uniformidad de una vajilla convencional. Pueden utilizarse para aperitivos, panes, quesos o determinadas elaboraciones, creando diferentes alturas y puntos de atención.

Para conseguir una mesa equilibrada no es necesario que todos los comensales tengan exactamente los mismos elementos. Alternar materiales y formatos puede generar una composición mucho más dinámica.

La mesa deja así de ser una sucesión de objetos idénticos y comienza a adquirir personalidad.

Pequeños objetos que transforman la composición

Muchas veces son las piezas más pequeñas las que terminan definiendo una mesa original.

El conjunto Lecer es un buen ejemplo. Formado por un plato Aire de pequeño formato, un cuenco y una espátula de madera, puede incorporarse para presentar patés, hummus, mantequillas, mermeladas o pequeños aperitivos.

Su interés está precisamente en la escala: permite crear pequeños espacios dentro de la propia mesa y cuidar la presentación de alimentos muy sencillos.

También un molinillo de pimienta puede dejar de ser un objeto puramente funcional para formar parte de la composición. En madera, su presencia aporta verticalidad y conecta de manera natural el diseño con el propio ritual gastronómico.

Una panera que recupera la cultura del pan

El pan ocupa un lugar central en nuestra cultura gastronómica y merece algo más que aparecer discretamente en un extremo de la mesa.

La panera-artesa de Atalanta recupera la memoria de las antiguas artesas vinculadas a la elaboración doméstica del pan y la traslada a un objeto contemporáneo.

Incorporarla permite introducir historia y territorio en la composición, pero también recuperar un gesto interesante: dar al pan un lugar propio.

Es precisamente esa combinación entre memoria y nuevos usos la que puede hacer que una mesa resulte diferente sin necesidad de artificios.

Diseñar una mesa original también es dejar espacio

Una de las tentaciones al preparar una mesa especial es añadir demasiados elementos. Sin embargo, una mesa original no tiene por qué ser una mesa recargada.

El buen diseño también consiste en saber retirar. Dejar respirar cada pieza, combinar diferentes alturas, limitar la paleta de materiales y permitir que la comida tenga protagonismo suele producir resultados más interesantes que acumular objetos decorativos.

Una rama, unas flores silvestres o simplemente la propia textura de la madera pueden ser suficientes para completar la escena.

Una mesa para usar, no solo para fotografiar

En Atalanta nos interesa especialmente esa frontera entre diseño y vida cotidiana. Los objetos de la mesa deben ser bellos, pero también deben poder tocarse, moverse, compartir y utilizarse.

Por eso, cuando pensamos en cómo crear una mesa original, nuestra propuesta no pasa por construir una escenografía perfecta, sino por seleccionar pocas piezas con carácter y dejar que entren en conversación con la comida, las personas y el momento.

Al final, una buena mesa no se recuerda únicamente por cómo estaba puesta. Se recuerda por lo que sucedió alrededor de ella.

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